Cuando no queda ni una nota del piano,
ni el eco del violín.
Cuando al músico se le acaba la imaginación,
y no le queda ni una gota de inspiración.
Cuando al pianista se le esfuman sus dedos,
y al violinista se le rompen las cuerdas.
Cuando se para la música, cuando se para el tiempo.
Cuando el silencio ingresa por mis oídos y se adentra en mi mente...
Me paro,
Respiro,
Le canto.

Imagíname corriendo en círculos y aplaudiendo.
ResponderEliminarContinúa, Humby (: